The Teleplastic Inquirer
"Las noticias que esperabas con el rigor que se merecen"
Home :: Colaboradores :: The Teleplastic Inquirer Versión 1.0 :: The Teleplastic Inquirer Versión 2.0

Los increíbles casos del Doctor Bellino

- Sabiduría popular

Los increíbles casos del Doctor Bellino

Sabiduría popular

Desde luego fué una casualidad, pero cuando la probeta 56-H estalló entre sus manos absolutamente sincronizada con el estridente timbre de la puerta del laboratorio, el Doctor Bellino supo que la visita no iba a traerle más que problemas, y de los gordos. En efecto, Grandis Lexia convertía en problema todo lo que tocaba, y ahora le había tocado a él. Procuró disimular su enfado, y mientras recogía los cristales del suelo y pasaba una bayeta espetó a su visitante:

- ¿Y ahora qué tripa se le ha roto, señor Lexia?

- Es muy simple, doctor -balbuceó Grandis-. Creo que alguien está saboteando mis experimentos para perjudicarme..

Se pasaba el mugriento pañuelo por el rostro sudoroso, y un leve temblor en la papada y el perceptible descolgamiento del labio inferior denotaban su ansiedad y nerviosismo. Si no fuera porque mantenía la verticalidad y su camisa permanecía dentro de los pantalones, Bellino habría jurado que Grandis llevaba otra de sus formidables cogorzas. Mientras se incorporaba le dijo de mala gana:

- Bueno, tranquilo, explíqueme qué sucede.

- Verá, doctor -comenzó Grandis-. Ahora mismo estoy experimentando con fuerzas magnéticas y su relación con las formas geométricas, para lo cual preparo una serie de experimentos en mi estudio con imanes y pirámides de hierro colado. Compruebo mil veces que todo está correcto antes de irme y dejo los aparatos funcionando. Cuando vuelvo por las mañanas, acompañado por mi ayudante Gertrudis, el experimento no funciona, ni siquiera los imanes parecen reaccionar. ¿Usted qué cree?

Bellino pasó su mano por la barbilla unos instantes, sonrió y preguntó:

- ¿Dónde nació su ayudante, Grandis?

- Pues... en Zaragoza, creo... ¿por qué?

- Ah, bueno -respondió Bellino-. Entonces no se preocupe. La causante del problema es ella. Simplemente, no deje que Gertrudis se acerque a sus experimentos.

¿Cómo es posible que el doctor Bellino adivinara lo que pasaba?


Bellino lo supo enseguida. Echó mano de la sabiduría popular, y concluyo que siempre "más vale maña que fuerza"

 
The Teleplastic Inquirer Versión 2.0 - 2007 / info(arroba)theteleplasticinquirer.com