Los Nuevos Piramidólogos: ¿Científicos o Charlatanes?
El Dr. Victor Solomon nos recibe en su casa de Florida, en Cayo Vizcaíno, rodeado de perros, gatos y canarios. Su casa es el hogar típico norteamericano, con dos plantas, enorme cocina y porche dando al mar. Nadie diría, por su aspecto, que es uno de los científicos más considerados a nivel mundial. Nos sentamos y tomamos té helado.
Dr. Solomon, ¿cuándo comenzó su interés por la egiptología?
Bueno, verá, en realidad ocurrió no hace muchos años, durante una excursión que mi esposa y yo hicimos a Disneyworld. Allí vimos la maqueta a escala real de la pirámide de Gizeh y quedé asombrado. “Esto en realidad debe ser impresionante”, pensé, y comencé a informarme y a leer libros sobre Egipto. Así es como comencé.
¿Su primer viaje a Egipto fué durante el 91, cierto?
Si, fué en aquel año cuando fuí a Egipto por primera y única vez. La verdad es que quedé tan impresionado que no me atreví a volver una segunda vez, por miedo a los ataques terroristas y eso... Ya sabe que el Valle de los Muertos no es un lugar muy seguro para un occidental, y menos para un norteamericano como yo.
¿Qué impresiones se trajo de aquel primer viaje?
Bueno, principalmente el calor. Hacía un bochorno tremendo, algo horrible. Me pasé sudando la mayor parte del viaje. Además estaba la sed, que nos acompañó durante toda nuestra estancia, así como el hambre y algo de sueño, pues nuestro trabajo nos impedía dormir demasiadas horas. Aunque tengo que decir que los hoteles egipcios son comodísimos...
Tenemos entendido que su expedición estuvo colmada de problemas...
Sí, la verdad es que al principio lo pasamos realmente mal. Los camiones que transportaban todo el material se averiaron varias veces y tuvimos que llevar gran parte de la carga andando, bajo aquel sol abrasador. Luego los aparatos de medición comenzaron a fallar, perdí dos bolígrafos y una caja de grapas, y la funda de las gafas se me olvidó en el hotel, así que en fin, fueron unos comienzos realmente duros. Pero bueno, son gajes del oficio...
¿Cuáles fueron sus primeros hallazgos in situ?
En primer lugar descubrí lo intrincado y difícil que es el egipcio, porque en aquella zona no hablan apenas árabe o farsi, sino un dialecto muy especial. Nos costó mucho hacernos entender con los guías locales, y no digamos a la hora de conseguir los permisos para excavar y demás, algo realmente complicado. Luego, cuando comenzamos a chapurrear el idioma nativo, todo se hizo más sencillo.
¿Qué recuerda de sus excavaciones?
Lo que más me sorprendió de nuestro trabajo fué lo realmente dura que es la piedra del desierto. Los bloques con los que se construyeron las pirámides eran tremendamente duros y muy difíciles de trabajar, así que nos las tuvimos que ingeniar como pudimos. Por otro lado, la profundidad que alcanzamos en algunas zonas nos dificultaba la respiración, así que construímos una especie de ventilador con un radiador de coche que nos renovaba el aire cada cierto tiempo, y así pudimos seguir con nuestra tarea.
Ya veo. Este... centrándonos algo más en sus estudios, ¿cuál fué su primer descubrimiento importante?
Bueno, verá, es algo muy curioso. Resulta que en Abu Simbel está prohibido girar a la izquierda en todas las calles pares, mientras que en las impares lo está a la derecha. ¿Usted lo entiende? Yo tampoco. Es una incógnita que me ha perseguido desde mi primer viaje, y que aún no he logrado resolver. Por otro lado, y aunque tenga bastante menos relevancia, le diré que la arena del Valle del Nilo contiene un 10% menos de sílice que la de por ejemplo Florida, y no es porque yo viva aquí...
Ajá, perfecto, eso es sorprendente, pero ¿qué me dice de las tumbas egipcias?
¿Tumbas, qué tumbas? Yo no ví jamás ninguna tumba. Le puedo asegurar que allí no hay nada más que tremendos edificios, todos de piedra, hechos añicos, y los suelos llenos de escombros y malas hierbas. Es como el descampado que hay aquí detrás justo de la casa... venga, acompáñeme y verá...
No, no se preocupe, doctor, le creo, le creo. Pero entonces ¿en qué consistió exactamente su trabajo en Egipto?
Bien, fuímos allí a excavar subvencionados por la Royal Society of Excavation and Plumbing de Surrey, y lo estuvimos haciendo durante interminables jornadas. Un trabajo realmente duro que nos llevó prácticamente dos meses y medio, durante los cuales no pudimos descansar ni ducharnos ni comer caliente un sólo día, ¿le parece poco trabajo? Lo que ocurre, como en la mayoría de las ocasiones, es que éstos trabajos digamos “en la sombra” no se valoran suficientemente, no aparecemos en los medios y nadie nos hace ni puto caso. Y como veo ya por dónde van los tiros, y ya que se está poniendo usted impertinente, doy esta entrevista por conclusa. |